01 Sep Robótica colaborativa: lo que hemos aprendido integrando cobots durante casi 8 años
Después de casi 8 años desarrollando proyectos de robótica colaborativa, en WECOBOTS hemos aprendido que el éxito de una integración no depende únicamente del robot, de su alcance o de su capacidad.
Uno de los aprendizajes más importantes es mucho más sencillo: el cliente debe formar parte del proyecto desde el minuto uno.
Óscar Orcajo, Director de la Unidad de Negocio de WECOBOTS, explica en este vídeo algunas de las lecciones que nos ha dejado nuestra experiencia integrando cobots en entornos industriales reales.
¿Por qué es tan importante involucrar al cliente?
En una aplicación de robótica colaborativa, las personas siguen formando parte del proceso: reponen materiales, interactúan con la instalación o realizan parte de la tarea.
Por eso, aspectos como el layout, los flujos de personas y materiales, los pasillos o la forma en que llegan las piezas al robot pueden ser tan importantes como la propia tecnología.
Involucrar al cliente desde las primeras fases permite comprender mejor estos condicionantes y diseñar una solución que realmente encaje en su proceso productivo.
▶️ En el vídeo, Óscar Orcajo explica estos aprendizajes y comparte un caso real de integración desarrollado por WECOBOTS.
El proyecto no termina en el robot
La experiencia también nos ha enseñado que, en muchas ocasiones, la mejor solución está fuera del robot.
Un cambio en un contenedor, en la disposición de las piezas o en la forma en que trabaja un proveedor puede simplificar enormemente una aplicación de automatización.
Por eso es importante que durante el kick-off participen los diferentes departamentos implicados. Producción, ingeniería, mantenimiento o logística pueden aportar información que no siempre aparece durante la fase inicial de oferta.
El FAT también sirve para mejorar la solución
Las pruebas FAT (Factory Acceptance Test) en nuestras instalaciones no son únicamente una validación previa a la entrega.
Son también una oportunidad para que el cliente vea cómo funciona realmente la instalación, comprenda sus condicionantes y detecte posibles mejoras antes de llevarla a producción.
En uno de nuestros últimos proyectos, una aplicación de bin picking de piezas pesadas, esta colaboración permitió revisar junto al cliente y su proveedor la disposición de los lingotes y adaptar determinados contenedores para facilitar la extracción por parte del robot.
El cliente entendió las dificultades de la aplicación y participó directamente en su resolución.
Integrar cobots es un trabajo conjunto
Este es probablemente uno de los mayores aprendizajes que nos han dejado estos años:
el integrador no siempre puede resolver todos los condicionantes de un proceso por sí solo.
Los mejores resultados aparecen cuando cliente, integrador y proveedores trabajan conjuntamente, cada uno aportando su conocimiento.
Porque un buen proyecto de robótica colaborativa no consiste únicamente en integrar un cobot.
Consiste en entender el proceso que lo rodea.